viernes, 31 de enero de 2014

Historias que te sacaran mas de una lagrima

Andando por Internet me encontré diversas historias he imagenes que me sacaron mas de una lagrima, me recordaron que el mundo puede ser un lugar frió pero habrá siempre personas cálidas (y Animales) que nos regalaran hermosas lecciones de vida.

21 historias que te erizarán la piel - fotografías.
Este niño iraquí perdió a su madre. La dibujó en el suelo y duerme por la noche junto a ella. 

conciencia

El hombre de la derecha tiene la enfermedad de Alzheimer. No puede recordar a sus hijos ni dónde vive, casi nada. Sin embargo, cada vez que ve a su esposa, él repite lo mismo... "Mira, ella es mi bella esposa" 



Animales
Esta es una increíble historia de niñas gemelas . Los médicos habían dicho que una de las pequeñas no resistiría mucho tiempo pues sus latidos no estaban bien. Una enfermera del hospital luchó para ponerlas en la misma incubadora pues eran gemelas y quiso que estuvieran juntas por última vez. La bebé más fuerte envolvió su brazo alrededor de su hermana, y su contacto permitió que el corazón de la bebé se estabilice y su temperatura vuelva a la normalidad.

 realidad


La historia se dio a conocer luego de que Don Félix, un recolector de cartón, saliera a las calles llorando pidiendo ayuda para ‘Lobito’, su perro inseparable que había contraído Ehrlichiosis, una enfermedad transmitida por las garrapatas y que puede llegar a ser mortal. 
El anciano recorrió las calles de la ciudad cargando al perro y pidiendo ayuda debido a su carente condición, hasta que topo con un veterinario que le ofreció su ayuda, gracias a esto ‘Lobito’ ahora es atendido. 

naturaleza


Bebé hipopótamo fue separado de su familia por un tsunami. Y una tortuga de 103 años se convirtió en su mejor amigo.

 naturaleza

Este pitbull de 9 meses, llamado Onyx, salvó a su familia en Florida del fuego temprano en la mañana ladrando con fuerza suficiente para despertarlos, a pesar de que fue quemado en el proceso. El veterinario espera que pueda volver a casa en dos o tres días. 

Animales

Un León, un tigre y un oso. Estos tres han sido amigos y viven juntos desde hace 12 años. 

21 historias que te erizarán la piel - fotografías.

Las personas que menos tienen son siempre las que más dan. 

Nina: Durante dos años, esta perrita fue al centro de rehabilitación en el que estaba internado su dueño y se colocaba en una de las ventanas para saludarlo; no dejo de ir ni un día hasta que su amo fue dado de alta.
Un soldado se encuentra con su bebé por primera vez.

Un sobreviviente encuentra un álbum de fotos en los restos de su casa, después de un terremoto en Sichuan, China. 

El sargento Frank Praytor alimenta a un gatito de 2 semanas en medio de la guerra en Corea

Una mujer cuyo marido falleció sigue almorzando con él todos los días.

Un policía de Nueva York le da a un hombre sin hogar de un nuevo par de zapatos. 


Perros Los Amigos Mas Fieles
En un pueblito italiano a finales de la década de  1930 había un joven de nombre Luigi quien adoptó y crió un perrito mestizo bautizado “Fido”. Cada mañana Fido acompañaba a su amo a la estación de ferrocarril situada a unos 2 Km. del hogar.
El joven trabajaba en carpintería en una pequeña ciudad de la zona y para desplazase tenía que tomar el tren todas las mañanas, regresando a su pueblito a las 5.30  todas las tardes. Allí estaba Fido esperando a Luigi ,día tras día.
Después de expresar con brincos y ladridos la alegría del encuentro con su amo, Fido daba unas carreritas y saltaba en el monte todo contento, hasta llegar a casa. Esa rutina diaria fue interrumpida bruscamente cuando Luigi fue reclutado en el ejército y enviado al frente ruso en 1943. La interrupción fue para Luigi pero no para Fido quien ya no iba en las mañanas  pero si se presentaba puntualmente todas las tardes en la estación del tren ,esperando el regreso de su querido amo.
Fido oía de lejos apenas perceptible, el ruido de la locomotora. Todo tenso y esperanzado veía al tren pararse en la estación. Entonces iba de vagón en  vagón, moviendo su colita y husmeando las escaleritas y los pasajeros que bajaban para identificar alguna huella de su amo. El tren se marchaba y la gente también. Después de esperar un ratito mas, Fido, triste y abatido con la cabeza baja y la cola entre las piernas ,regresaba solitario a su casa donde los padres de Luigi aún albergaban una chispa de esperanza de volver a ver vivo a su hijo amado . . .  Luigi nunca volvió. Fue una víctima mas de la Segunda Guerra Mundial que mató decenas de miles de seres, algunos pecadores y criminales pero la gran mayoría, inocentes.
Los meses y años pasaban. A principios de los 50, Fido tenía dificultades para desplazarse; no pudo escapar a los achaques de la vejez; tenía artritis. Sin embargo, Fido no perdía esperanzas. A pesar de los dolores para movilizarse y las fuerzas que mermaban cada vez mas, él seguía con su rutina convencido del regreso de su amo. El trecho de camino que hacía antes con ligereza en 15 minutos, tardaba ahora 2 horas, llegando a casa completamente agotado. Fué una tarde de invierno con fuerte viento y nevada. Fido dio sus últimos pasos sobre el blanco camino, se tambaleó y su noble corazón dejo de latir . . .
Al día siguiente encontraron su pobre cuerpecito congelado y cubierto de nieve. Todo el pueblo conocía a Fido, todos lo lloraron, todos lo vieron hacer sus caminatas infructuosas y sabían lo que Fido buscaba desesperadamente.  No fue dificil convencer a esa gente modesta y buena, de colaborar con la erección de una estatua dedicada a la memoria de Fido, situada hoy en día al lado de la misma estación de ferrocarril que Fido visitaba a diario, día tras día por el resto de su vida. El epitafio: “Un ejemplo para todos los humanos de lo que es la máxima expresión del AMOR Y FIDELIDAD “.
¿quien no ha llorado viendo Hachiko?
Otro amigo fiel fue Hachiko, un perro de raza Akita inu nacido en 1923 en la ciudad japonesa de Odate. Sin embargo, menos de un año más tarde su dueño, un profesor de agricultura llamado Hidesamuro Ueno, lo llevaría hasta Tokio. Allí Hachiko se acostumbraría a su vida cosmopolita yendo todas las noches hasta la estación de trenes Shibuya para recibir a su dueño cuando éste llegaba del trabajo. Por desgracia Ueno fallece en 1925 y nunca es llevado nuevamente a su casa, por lo que Hachiko queda abandonado en las calles. No obstante, durante 11 años volvería fielmente todas las noches a la estación de trenes, exactamente a la hora en la que arribaba el tren que solía tomar Ueno. Una vez frenado el tren Hachiko buscaba a su amo cuidadosamente entre la multitud y luego se retiraba.
Al cabo de unos años un antiguo alumno de Ueno, que se encontraba realizando un censo de akitas, se enteraría de la historia, y publicaría varias notas con la historia del perro fiel. Una de estas notas aparecería en el más importante periódico de Tokio. Gracias a esto Hachiko ganaría fama a nivel nacional y varias historias y poemas se escribirían alrededor de él. Sin embargo, más importante aún, Hachiko salvaría a su raza ya que solo quedaban 30 akitas puros en todo el Japón, y a partir de ese momento la demanda hizo que se preservaran cuidadosamente. Hoy en día la población de Akitas supera los miles. Hachiko es además recordado con una estatua en la estación de Shibuya.


Canelo” era el perro de un hombre que vivía en Cádiz a finales de los 80.Seguía a su dueño a todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero.
Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta de Mar, ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis.
Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.
Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto “Canelo” como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió.
El perro permaneció allí sentado, esperando durante 12 años. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo.
Doce años,  algo increíble,  se fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa.
La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado en las afueras del hospital.

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